martes, 13 de agosto de 2013

La colina de los prodigios (I)


La Alhambra, su gestación y supervivencia, tienen mucho de milagroso. No sólo porque es un monumento prodigioso en todos los sentidos, sino por su capacidad de resistencia al paso del tiempo, a varios desastres y a los cambios operados por los diferentes dueños que la han poseído y amado. Sus primeros señores y creadores fueron los Nazaríes, la última dinastía andalusí que, en el canto de cisne de la cultura hispanomusulmana, buscaron un refugio seguro en la imponente y casi inexpugnable colina de la Sabika, En ese espacio privilegiado fueron cimentando poco a poco una ciudadela palatina donde cualquier sueño fuera posible. El primero de esos reyes fue el singular Muhammad Ibn Yusuf Ibn Nasr “Alhamar”. Vamos a tratar de recrear en este artículo cómo se abrió paso en su mente un proyecto destinado a ser recordado por muchas generaciones.
 
Murallas de la Alcazaba Qadima o Vieja de Granada.
Antes de emprender la gran aventura de construir la Alhambra, y nada más tomar posesión de la ciudad de Granada, Alhamar se instaló en la Alcazaba Qadima, tradicional asiento del poder hasta ese momento, que no tardó mucho en abandonar. Resulta imposible saber por qué no aprovechó la antigua alcazaba, que hubiera sido lo más fácil, y se decidió a crear un nuevo emplazamiento para él mismo, su familia y toda su clientela, que debía constituir un numeroso contingente.
Podemos especular con que la Alcazaba Qadima se encontrase semi arruinada y en estado de abandono, quizás por efecto de un devastador terremoto que asoló al Andalus en 1170 (1); quizás, más probablemente, fruto de la época de caos que siguió al debilitamiento del poder almohade, tras la batalla de las Navas de Tolosa en 1212. Pero nos aventuramos a creer que ésas no fueron sus principales razones. No hubiera tardado mucho en reparar y fortificar el viejo recinto pero ¿resultaría éste lo suficientemente eficaz, llegado el momento, como para resistir un asalto en toda regla de los cristianos, quienes ya en ese momento estaban conquistando palmo a palmo todo el valle del Guadalquivir?

 
Grabado que recrea la batalla de las Navas de Tolosa o al Uqab, según los árabes

(1) Tanto Ibn Idari como Ibn Sahíb al Salá se refieren a este seísmo y señalan, con respecto a Granada, que se vieron afectados algunos alminares y numerosas casas.

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