- Muy
agradecido, querida. Pero antes de que continúe con este galimatías, le rogaría
que me explicará qué significa eso de “nosotros”. Resulta inquietante que en el poco tiempo que llevo en contacto con este misterioso mundo sólo haya conocido
hasta el momento a gente que parece no estar en sus cabales. Mejorando lo
presente, dicho sea de paso.
Madame Lou espera un instante antes de responder, volviendo la cabeza
hacia un vacío virtual que acaba de abrirse ante ellos, a la manera del capitán
Nemo, como si estuviera esperando una orden de un ser que le observa desde el
fondo de las estrellas. Luego, con una templanza que no parece de este mundo, responde:
- Hummmm…..
comprendo perfectamente sus incertidumbres, es usted un hombre demasiado
inteligente y observador como para esperar. He hecho todo lo posible por hacer
que le resulte lo más digerible posible, pero veo que su excelsa cabeza se
muestra ya demasiado impaciente. Está bien, intentaré explicárselo lo mejor que
pueda, pero le advierto que así el galimatías se complica mucho más. Ya le he
explicado que éste es un mundo en construcción, una especie de alternativa a la
Tierra, que viene gestándose desde hace unos 15 años. Y yo soy la directora de la función. Desde el momento en que quien usted ya sabe (ese ser que
prefiere, de momento, mantenerse en el anonimato) me propuso realizar este
experimento (que no otra cosa es) me sentí fascinada con la idea. No en vano, a
mí que ya he hecho de todo, bueno y malo, los retos difíciles, casi imposibles,
como éste, me estimulan. Pero, no le daré más vueltas al asunto e iré
directamente al grano, amigo mío. Lo que aquí pretendemos es (y por favor, no
se lleve las manos a la cabeza, ni mucho menos se ría o lance uno de sus agudos
sarcasmos), lo que queremos es cambiarlo todo. Es decir, subvertir el estado
actual de las cosas, decididamente irracional y perverso, para ponerlas en su
justo sitio. En otras palabras: yo, con la ayuda de un equipo de personas
notables en las más diversas facetas de la actividad humana (ahí tiene la
explicación del “nosotros”) pretendemos revolucionar, en el más amplio sentido
de la palabra, el mundo en que vivimos, cambiando los viejos e injustos sistemas
económicos por otros más racionales y justos; las ideas caducas y moribundas
que imperan actualmente, mantenidas con respiración asistida por quienes se
benefician de ellas, por otras completamente frescas, de acuerdo a lo que
podemos aprender de la Naturaleza. Pero, sobre todo, estamos trabajando para
derribar las vetustas estructuras de poder, basadas en un sistema piramidal,
por un nuevo orden, donde todo emane de la base; es decir, revolucionar todo lo que viene sucediendo hasta ahora.
Ante tan grandilocuentes palabras, Voltaire no se ríe, ni es capaz de
decir nada, porque, verdaderamente, nunca se había topado con nadie que
demostrase semejante ambición, ni tampoco que aspirase a poner en práctica una
quimera mayor.








