jueves, 14 de junio de 2018

Corea: ¿Hacia el fin de la tensión nuclear? (y III)

Moon Jae-in y su Gobierno juran sus cargos. Foto: Cope Colombia.

Algo habrá hecho bien el nuevo presidente de Corea del Sur. En las elecciones municipales celebradas ayer mismo, 12 de junio, el Partido Democrático de Moon Jae-in ha barrido a sus rivales, obteniendo casi todas las alcaldías y gobiernos regionales. Aupado por la gente, Moon está tratando de cumplir su programa, básicamente, limpiar de corrupción las instituciones y lograr que el desarrollo económico no beneficie tanto a las grandes corporaciones como a todos los ciudadanos. En poco más de un año, ha implementado medidas de saneamiento de la Administración, aligerando trámites y mejorando la eficacia del funcionariado. Un ejemplo singular de estas reformas del aparato estatal es la regeneración de la televisión pública, llevada a cabo por los propios trabajadores, hartos de manipulaciones gubernamentales. 
No menos importancia concede el nuevo Gobierno al mercado laboral, demasiado fracturado entre los privilegiados trabajadores fijos y los temporales, que aumentaron escandalosamente en la última década. La máxima preocupación en este sentido es la dificultad de los jóvenes a acceder a trabajos dignos. Dos medidas de urgencia han sido la reducción de la jornada laboral de 68 horas, calificada por Moon de "inhumana", y el aumento del salario mínimo. 

Foto: Efe.
Al mismo tiempo, se pretende atajar el gran desequilibrio que existe en el mercado de la vivienda. El alto precio de las casas, incluso tras el estallido de la crisis, propicia que haya propietarios de múltiples inmuebles mientras millones de familias encuentran serias dificultades para mantener una vivienda.
Otra de las grandes preocupaciones del Ejecutivo surcoreano ha sido meter en cintura a los gigantes empresariales del país (los chaebol): Samsung, el más fuerte de ellos; Hyundai, Korean Air o LG, entre otros. Estos poderosos clanes familiares están directamente relacionados con el escándalo de la Rasputina, pero aún gozan de mucho poder. Para coger el toro por los cuernos, Moon ha puesto al frente de un Ministerio específico a un conocido activista que lucha desde hace años contra este entramado monopolístico. No será fácil. Como tampoco lo serán sus pretensiones de sanear altas instituciones, como la Fiscalía del Estado, reticente a llevar a cabo una limpieza a fondo en las altas esferas: o el muy corrupto sistema de Seguridad Nacional, estrechamente relacionado con la dependencia del país respecto a Estados Unidos.

Sede central de Samsung. Foto: http://www.cioal.com/
Son temas éstos, como el de los chaebol, que requerirán años. Para obtener más tiempo, Moon pide reformar la constitución para cambiar la duración del mandato presidencial. Actualmente es de un solo periodo de 5 años y el presidente propone trocarlo por dos de 4, como en Estados Unidos. De momento, el Parlamento ha vetado esta reforma, pero Moon no se da por vencido.
Para terminar, si se confirma el deshielo en la península, el gobierno reformista va a favorecer una avalancha de inversiones surcoreanas y de otras naciones en Corea del Norte. Hay que aclarar que en sus planes de paz los dos altos mandatarios coreanos han descartado una reunificación inmediata del país. Bastaría con un desarrollo solidario donde, básicamente, el sur aportaría capital y el norte fuerza de trabajo y materias primas. Esta sinergia ya se está produciendo, favorecida por la gran cantidad de familias del sur con parientes en el norte. La piedra angular de este desarrollo será la instalación de un tramo de ferrocarril que recorra Corea del Norte hacia China. Con ello se completaría un trazado ferroviario que atravesaría toda Eurasia, de la península coreana a Europa occidental. La relevancia que está adquiriendo el ferrocarril en los últimos años y la riqueza natural casi virgen del Norte, otorgarían enormes perspectivas de crecimiento económico a las dos Coreas.
Monte Paektu, en la frontera entre Corea del Norte y China. Fuente: Wikipedia.



miércoles, 13 de junio de 2018

Corea: ¿Hacia el fin de la tensión nuclear? (II)




Este acercamiento entre Estados Unidos y Corea del Norte, un éxito por el sólo hecho de haberse producido, no podría entenderse sin otro factor al que apenas mencionan los grande medios: la distensión previa entre los dos países que dividen la península coreana. Hay que recordar que el pasado 27 de abril Kim Jong-un y el nuevo presidente surcoreano, Moon Jae-in, firmaron la paz (hasta ahora sólo había un armisticio) para que “no haya ya más guerra en la península de Corea”, según la declaración conjunta. Parte de ese acuerdo es una hoja de ruta para llevar a cabo la desnuclearización en esa parte del Mundo.
Pocos cronistas de la cita de Singapur, o nadie, hacen referencia al papel clave del primer mandatario surcoreano. Menos aún al proceso político, iniciado en el otoño de 2016, que le llevó al poder. Los expertos, hay que insistir en ello, pasan por alto el papel trascendental que ha jugado Moon Jae-in como correa de transmisión de buenas intenciones entre su vecino del Norte y el gigante norteamericano. Ello, y esto es algo que también se elude, no hubiera sido posible sin el enorme respaldo popular de Moon, un 84 por ciento de aprobación antes de la cumbre de Singapur, el más alto del que jamás ha gozado un presidente de Corea del Sur.

Moon Jae-in, foto: http://han-association.com/
No es para menos. Moon Jae-in llegó al poder tras el escándalo de tráfico de influencias y oscuros tejemanejes de su predecesora, la ex presidenta, hoy en prisión, Park Geun-hye. Al más puro estilo de una película de espías, la primera mandataria estaba siendo manejada desde la sombra por su íntima amiga Choi Soon-sil, bautizada por ello como la “Rasputina coreana”. El escándalo estalló en octubre de 2016 y sólo dos semanas después más de un millón de personas reclamaban en Seúl su dimisión y procesamiento. Entre esas personas estábamos mi mujer y yo. 

Mi esposa con dos de sus hermanas, en la manifestación del 12 de noviembre de 2016.
Horas antes de la protesta, paseábamos cerca de la Casa Azul, sede de la presidencia coreana, que estaba siendo acordonada por más 25.000 policías. La manifestación fue tan pacífica que no se registró ni un solo herido o detenido.


Este dato da indicio de la trascendencia de un proceso de reacción democrática del que nada se nos ha contado aquí, una especie de revolución blanda. La repulsa popular obligó a la Asamblea Nacional a abrir un proceso a la entonces presidenta, que fue destituida el 9 de diciembre. Tras un proceso que duró sólo tres meses, en abril de 2017 Park fue condenada a 24 años de cárcel por 16 graves cargos. Dos meses antes, lo había sido su cómplice, Choi Soon-sil a una pena similar.
La convocatoria de elecciones un mes después, el 9 de mayo, dio el poder al reformista Moon, abogado de derechos humanos con una expediente impoluto. El resultado, según el nuevo presidente, representaba “una gran victoria para un gran pueblo que quiere crear un país justo donde las normas y el sentido común prevalezcan”.  Sobre el papel, todo un sueño para la democracia. Pero ¿cumpliría Moon su promesa de regeneración nacional o, como suele ser habitual, la olvidaría?

martes, 12 de junio de 2018

Corea: ¿Hacia el fin de la tensión nuclear? (I)



Fuente: Univisión noticias.


Hace pocas horas, en la pasada madrugada en Singapur, ha tenido lugar una reunión que nadie dudaría en calificar de histórica. El apretón de manos entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el de Corea del Norte, Kim Jong-un, ha sido algo más que un gesto de cara a la galería, como pretenden algunos. De las declaraciones de ambos líderes parece desprenderse que el proceso de distensión en la península coreana camina con paso firme.
Y es que hay mucho en juego. De un lado, Donald Trump desde la Casa Blanca quieren alejar de una vez el peligro, definitivamente real, de un ataque nuclear a su territorio. Y, de rebote, el presidente estadounidense mejoraría con un gran golpe de efecto su maltrecho prestigio; y hasta podría pasar a la historia como el presidente que acabó con el último residuo de la ya vieja Guerra Fría. De otro, el pequeño país asiático pretende garantías de seguridad y el final del bloqueo que estrangula su desarrollo desde hace décadas: obtendría transacciones comerciales normalizadas, entrada de inversores extranjeros o mejora sustancial de su imagen internacional. Además, caería el sambenito de tirano caprichoso que le han colgado al líder norcoreano desde que accedió al poder.
Pero hasta hace unos meses estas pretensiones de paz no parecían factibles. Básicamente, por más que se haya dicho miles de veces lo contrario, por las excesivas exigencias y escasas contraprestaciones que hasta ahora ofrecía Estados Unidos al régimen de Pyongyang, desde siempre abierto a un diálogo de igual a igual. Hasta hace muy poco la Casa Blanca, y el mismo Donald Trump, insistían en tratar a Corea del Norte como uno de los polos de ese imaginario “Eje del Mal”, un país paria e indigno de confianza. 

El Eje del Mal, gráfica de Wikipedia.
Hace sólo tres semanas, la perspectiva de distensión, iniciada en el invierno pasado con el acercamientode las dos coreas con motivo de la última olimpiada blanca de Pyeongchang, se enturbió. La causa fue la entrada en escena, como elefante en una cacharrería, del consejero de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton. 
John Bolton. Foto: Joshua Roberts/Reuters
Ultraconservador y belicista convencido, Bolton llegó a afirmar que la solución sería aplicar a Corea del Norte y su líder la misma receta que a Libia y Gadaffi. Por alguna razón, Donald Trump desoyó este descarado canto de sirena que pretendía hacer encallar el proceso de distensión. Trump puede ser tachado, con razón,  como visionario impredecible. Pero no es, al menos en este tema, una marioneta en manos de intereses ocultos a los que no les interesa la paz mundial. Todo menos eso. Quizás las fuertes presiones que pueda haber recibido, por ejemplo desde la Asociación Nacional del Rifle, de la que el cizañero Bolton es miembro preeminente, le hayan empujado a desobedecerlas. Tal vez en el asunto coreano tenga más sentido común de lo que cabía esperar, aunque sea por puro oportunismo. Lo que no cabe duda es que posee, como empresario de éxito que es, un incuestionable pedigrí de negociante (ahora negociador). Algunos, bastantes medios, afirman, como siempre y en eso vuelven a repetirse, que la reunión de Singapur es poco más que un vago compromiso para la desnuclearización. Pero parece ir mucho más allá. Se quiera o no creer, Corea del Norte ya ha dado algunos pasos hacia la desnuclearización, como la destrucción de algunas instalaciones atómicas. Lo ha dicho el mismísimo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sorprendente adalid, desde luego, de la distensión en Extremo Oriente. Otra cosa es lo que haga en el resto del Mundo.

Donald Trump. Foto: www.elespectador.com, tomada de EFE.



lunes, 11 de junio de 2018

LA DIGNIDAD ES LO PRIMERO



Basado en hechos reales.



Yves vive en una población del extrarradio y, como cada día a esas horas, saca a su perrito Yorkshire a pasear. Debe haber cientos, tal vez miles de Yves sacando a perritos falderos como el suyo. La de cacas que estarán cayendo en ese preciso instante en las maltrechas aceras. Yves nunca lleva bolsa para retirar el excremento. ¿Para qué? Rebajarse de esa manera sería perder su dignidad. Ya bastante tiene en el trabajo. Y con la histérica de su mujer, siempre diciendo bobadas. Menos mal que no hay hijos a los que lavar el culo. Sin darse cuenta, cada vez que saca al perro, se reformula su muy particular aserto, que ha terminado por transmutar en axioma: “No hay que perder la dignidad por minucias. Si se enfanga uno que sea por algo grande”. Ante el mínimo tropezón o las más leve duda, es habitual en él perderse en la autocomplacencia, que es en realidad conmiseración. Omnubilado como se halla en tan serias disquisiciones, ni se fija en que su lindo perrito hace lo de todos los días. Primero se mea en la misma pared de la urbanización donde viven, y luego suelta sus bolitas a pocos pasos de la puerta. Pero el dueño ni caso. Sólo sale de su ensimismamiento cuando ve al perro olisquear alguno de esos montones de zurrullos tan de tropezarse uno con ellos. Sabe perfectamente que su intención es poner la guinda al pastel de mierda. Y eso sí que no. Al tiempo que larga una patadita en el trasero del animal, piensa: “No es por asco. Mayormente es por lo feo que queda. La dignidad es lo primero. Incluso la del perro”.



domingo, 6 de mayo de 2018

Han llegado los VLOGS: vídeo+blog




Descubrí la nueva moda de los vídeoblog o, más sencillamente, vlogs (no es una falta ortográfica) en una de mis tantas paradas por Nerja, hace menos de una semana. En la plaza del Balcón de Europa, en medio del bullicio de los rebaños de turistas, llamaba la atención una larga cola que desembocaba en su belvedere porticado. Allí comparecían, al parecer, las estrellas de la función. Me fascinan, más si estoy de viaje, los misterios y curiosidades que te depara la calle. De modo que decidí indagar. 
Y, oh sorpresa, Nada de estrellas del pop o maloliente famoseo. Aquella multitud estaba allí para adorar a cuatro  familias jóvenes que se dedican a colgar vídeos en Youtube. Es decir, a hacer vlogging. Que me perdone el diccionario de la RAE. 
Me resultaba algo tan nuevo que no sabía qué pensar. Era aquélla una nueva moda destinada a extinguirse como estrella fugaz o o iría a algo más. Qué le encontraba semejante legión de adolescentes (escoltados por sus padres) a personas tan corrientes y molientes, simples vídeo aficionados? ¿Qué impulsaba a tantos fans a esperar más de una hora antes de fotografiarse o mejor grabarse con estos nuevos ídolos?
Pero es que, según pude constatar, ningún medio de comunicación se había hecho eco del evento. Los vídeos de los propios vlogers y de sus seguidores habían hecho el suficiente ruido como para convocar a un buen número de seguidores de toda Andalucía y de otros puntos del país. 
O sea, que cero interés de los grandes medios, pese a lo cual, éxito más que notable. Independientemente de qué vaya esta, digamos, novedosa vídeo red social, ya es algo surgir al margen de la vieja guardia mediática. La televisión se antoja un medio antedilviano al lado de estos recientes fenómenos 'informativos'. Con las nuevas tecnologías, los adolescentes acceden a un mundo virtual del que los adultos, en el mejor de los casos, apenas hemos oído hablar. Y sin embargo, desatan entre ellos tanto pasión como en su día entre nosotros un concierto de nuestro grupo de rock favorito, por decir algo.



Según he averiguado, en la reunión coincidieron cuatro familias vlogueras, así que me puse a buscar en Youtube. Y me encontré con grabaciones caseras, en el mejor de los casos divertidas, pero poco más. Esta historia de los vlogs, de momento, no pasa de ser un Gran Hermano amateur y a la bola de quien lo hace, que para eso lo hace. 
En ocasiones estos documentos, casi en bruto, resultan curiosos (por ejemplo se puede ver un parto natural) y hasta divertidos, dependiendo de la pericia del montador. Pero carecen de la retórica y el trabajo artesanal necesarios para constituir verdaderas historias. 
No obstante, resultan impresionantes las cifras de audiencia que van alcanzando. Por ejemplo, el vlog El mundo de Mía ya supera ya las 17 millones de visualizaciones. Uno de sus vídeos, el del parto del que hablábamos, ha llegado a las 713.000 visitas. Otro de ellos, Happy O’Hanna, está ya en las 15 millones de visitas. 
Pero eso no es nada. Juegos y juguetes en familia (Familiukis) va por ¡¡142 millones de visualizaciones!! Bien es cierto que esta gente son pioneros: llevan casi tres años dando la tabarra. Y sus vídeos están considerablemente mejor editados, a un nivel casi profesional. Como éste, por ejemplo:



Eso explicaría el éxito de público que cosechan con sus, a fin de cuentas, cotidianeidades domésticas. El último vlog se queda bastante lejos de estas cifras mareantes. 
El último blog, Elisa de Saro (familia Royitos), "apenas" supera las dos millones de visitas. Han elaborado un vídeo de amor a los (sus) animales cuya recaudación es ofrecida a una entidad protectora de Málaga. Aunque sin aclarar a quién (todavía...).
Pero, vuelvo a repetir, la cosa no es ni mucho menos para tanto. Todo indica que este nuevo invento, que no ha hecho más que empezar y que aún, pienso, está por explotar, sirve a sus autores no sólo de divertimento. Es una vía de escape virtual para huir de la no demasiado agradable realidad. La creación y difusión de sus vídeos les sirve de edredón virtual para refugiarse en la paz y armonía hogareña a la que aspiran, con todo el derecho. Además, supongo que pueden sacar un buen dinerito, lo que nunca viene mal, máxime con esta crisis que no cesa.
En conclusión, nunca me haría seguidor de una de estas familias, pero lo que hacen no deja de ser, de momento, ingenuo, mucho menos tóxico que un programa de tertulianos. Y mucho más real y espontáneo que uno de sus reallity a los que, en el fondo, emula.




sábado, 5 de mayo de 2018

Sijo del pájaro y las gafas





Este Sijo (especie de haiku coreano) nace del brevato que publiqué hace tres días, titulado Ventajas de tener gafas. He pensado que se podía comprimir la idea todavía más con este poemita festivo. Sigo jugando con aquella mosca que me regaló la inspiración mientras viajaba por Andalucía la Bella



Zahara, perla serrana de Cádiz, entre sol y nubes…

Y un hediondo palomino va y me impacta en plena cara,
Como a la Tierra sucediese en la extinción de los dinosaurios.
Un cuadro abstracto, una galaxia, el ojo de un huracán
En el cristal izquierdo de mis gafas. No ha sido para tanto.
(Asco, risas, burlas…)




Las tetas de Zahara, entre sol y nubes.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Ventajas de tener gafas





Este mediodía, en una terraza en Zahara, perla serrana de Cádiz, en un día huevo frito, mitad sol, mitad nubes, me ha cagado un pájaro en la cara. Natural. El animal había salido a tomar el sol, después del chubasco de anoche y alegremente ha evacuado. Lo malo es que ha sido sobre mí. Imperceptible, camuflado entre los rayos de sol, el hediondo proyectil ha ido derecho al centro del ojo, tal que hizo aquel meteorito de los dinosaurios sobre la Tierra. Tras el impacto, la mierda lo ha tapado todo y ha sobrevenido el invierno nuclear.
Ascos, coñas y risas aparte, no ha sido para tanto. El sol ha vuelto a salir cuando me he quitado las gafas. El palomino sólo ha impactado en mi cristal izquierdo,  convertido en cuadro abstracto, galaxia en expansión, o mejor aún: ojo de huracán.
Qué hecatombe, sin gafas. Alguna ventaja ha de tener llevarlas siempre colgando.


Corea: ¿Hacia el fin de la tensión nuclear? (y III)

Moon Jae-in y su Gobierno juran sus cargos. Foto: Cope Colombia. Algo habrá hecho bien el nuevo presidente de Corea del Sur. En las ...