lunes, 26 de diciembre de 2016

Otoño en Corea (XIV)


Templo de Bulguksa.
El templo Bulguksa ha sido restaurado no hace tanto, en 1973. Hasta esa fecha permanecía en ruinas, después de que a finales del siglo XVI sufriese grandes destrozos con la invasión japonesa. En eso padeció un abandono similar al de la Alhambra, sólo que el monumento nazarí quedó arruinado hasta la segunda mitad del siglo XIX no por una guerra sino por la pura desidia de la corona, su propietaria.
Ruinas de Bulguksa.
Bulguksa hoy.
Hoy, este templo una de las maravillas de Corea y ha sido declarado patrimonio de la Humanidad. Particularmente, me llamaron la atención ciertos detalles. Por ejemplo, el pilar con gárgolas de cabezas de dragón, que ofrece agua purificadora para el cuerpo y la mente; o los cuatro guardianes de la puerta. Pese a su aspecto feroz, se supone que eran seres benditos que acompañaban a Buda para protegerlo e imitar su búsqueda de la perfección.
El pilar de los dragones.

Una vez salimos del templo nos dirigimos hacia el museo de la cultura de Silla. La visita nos proporciona una perspectiva histórica amplia, desde los antecedentes neolíticos y de la edad del bronce a su desaparición a principios del siglo XI. En esa época, Silla entró en una espiral de conflictos internos que propició su creciente debilidad. De ello se aprovechó un incipiente reino llamado Goryeo, que iba extendiéndose por el norte de la península. Este nuevo estado, del que se deriva el actual nombre del país, dominó Corea hasta 1392, aunque haciendo grandes equilibrios con la cercana China para no desaparecer.
Un rincón de Bulguksa. Los montones de piedras son depositadas por los fieles.
Tras el paso por el museo, nos dirigimos a la moderna ciudad de Gyeongju, de orgullosos habitantes, descendientes de la mejor nobleza, según mi mujer. Aunque a mí me parece que tienen aspecto de campesinos. Es una ciudad preciosa donde me llama la atención el gran número de personas mayores que van en bicicleta. El uso de bicis no es frecuente en Corea. En Seúl, por ejemplo, no se ven carriles bici ni demasiados ciclistas. Claro que aquello es el reino de los hyundai y los kia, entre otras marcas de automóviles coreanos. Tal vez la potente industria automovilística y la planificación urbana al servicio de ésta impiden el desarrollo del transporte limpio. A saber.

Túmulos de los reyes de Silla en Gyeongju.
En Gyeongju son dignas de visitar las tumbas en forma de túmulos de los antiguos reyes de Silla. Junto a éstas descansamos en una destartalada casa de té para tomar una infusión de raíces que mitigue nuestro cansancio. Hay unos viejos que, a todas luces, tienen en este local su segunda casa. Son, salvando las distancias, como los ancianos que juegan aquí al dominó o a la brisca en esos viejos casinos en vía de extinción.

2 comentarios:

Mark de Zabaleta dijo...

Magistral...

Jesus Cano dijo...

Gracias. Intento ser claro y desvelar aspectos curiosos y desconocidos. Un abrazo y felices pascuas.

RESEÑA DE “LA CASA DEL COBERTIZO”

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