jueves, 27 de julio de 2017

Lo blanco de John Lee Hooker


 En Beverly Hills, JLH, ya con casi 90 años, habita una chabolita de un  millón de dólares. En esa mansión de un blanco impoluto, a su propietario le gusta vestir rigurosamente de negro.

Cuando sale de casa, a JLH le complace por fin, después de tantas penalidades, pasear en su espléndida limusina de color marfil por aquel blanco barrio. Pero lo que más le gusta, de verdad de la buena, es tener en la negra guantera el certificado de pedigrí de su chófer blanco.

martes, 6 de junio de 2017

El hombre que leía en Alcampo

Pedro devoraba su tostada mixta mientras hojeaba el periódico. Era tan voraz en eso como en su hábito convulsivo de leer, de escapar a la rutina y la desazón echando mano de un libro a la menor oportunidad. 
El periódico local, el que todo el mundo veía, resultaba cada vez más indigesto, pero ya hemos dicho que Pedro era una termita lectora que se tragaba cualquier cosa. Repasaba con desgana cada página hasta que llegó a una noticia que le hizo llevarse las manos a la cabeza y mirar desconfiado hacia los lados. La nota era muy breve y sin duda interesante:


Un hombre visto leyendo en una gran superficie

Granada, Cinthya Lugo
Algo inédito en nuestra ciudad. Un hombre de unos 40 años ha sido visto leyendo en una de esas grandes superficies de que goza nuestra Granada. Jamás se había producido algo así, que se sepa. El hombre leía tranquilamente un libro, cuando un gran número de personas se le acercó, unos con curiosidad, otros con extrañeza. De poco le sirvió al hombre mirar con cara de pocos amigos. Algunos presentes comenzaron a hacer fotos y mandar mensajes por la redes sociales ante lo insólito del tema. Incluso el guardia de seguridad, intuyendo que aquello podía ser beneficioso para la empresa, se unió a aquella expectación donde todos eran felices menos el hombre del libro, quien, naturalmente dejó de leer.
Para completa la noticia, añadiremos que el desconocido hombre del libro ha tenido finalmente que marcharse. Mejor dicho, ha debido salir pitando cuando un energúmeno intentó disolver la reunión al grito de "Muera la inteligencia, viva la muerte". Afortunadamente era un simple borracho, al parecer ex legionario, que cayó redondo al suelo tras pronunciar su enigmática frase. 
Este incidente sin importancia no debe enturbiar la verdadera noticia de hoy: un hombre ha sido visto leyendo en el lugar más insólito que quepa esperar de nuestra incomparable Granada. 

A Pedro se le derramó el café sobre los pantalones. Nervioso, tiró el periódico sobre la mesa mientras se mal limpiaba. Aquel día no empezaba demasiado bien. 


Colas de gente ante el centro comercial, horas antes de la apertura. El lugar se ha convertido en un centro de peregrinaje.



lunes, 23 de enero de 2017

Otoño en Corea (y XXVI)




El día siguiente era el último de nuestra estancia en Corea. Lo hemos reservado para acudir a dos citas. La primera es con Eun Hong, una amiga a la que conocemos de España. Ya la cité al principio de esta crónica. Al verla, lo primero que nos dice es que, curiosamente, no echa tanto de menos Sevilla porque en cierto modo Corea se parece a España. Quizás sea porque, extrañamente, el tiempo es tan suave aquí como en nuestra península. Cuando creíamos que íbamos a topar con una cortina de frío, y hasta el mismo momento de marcharnos, tuvimos unas temperaturas de fábula. 

Un arbusto otoñal en pleno entro de Seúl.
Tras comer en un restaurante una buena sopa de pescado y aperitivos coreanos, paseamos por el centro de la ciudad. Las familias disfrutan el domingo. Últimamente se ha puesto de moda  según cuenta Eun Hong, tomar tapas con cerveza en la calle. Pagas una cerveza y te dan un recipiente de plástico con una tapa pre cocinada. No es como aquí, claro, pero a ellos les debe parecer que sí, sobre todo a los que conocen y echan de menos nuestro país. 

Cerveza con tapas, todo muy plastificado.
Pero, lo que verdaderamente iba a recordarnos España, y más concretamente Granada, fue un cafecito que encontramos por casualidad junto al río. Es un pequeño local, más bien una casita, con una terraza que podría hallarse sin problemas en el Realejo granadino. Como allí, podemos disfrutar del suave sol de la tarde tomando café, aunque de puchero y sin azúcar. Mucho mejor que en un Starbucks, dónde va a parar.



Estamos haciendo hora hasta la cena, en que hemos quedado con otra amiga, Oksum. Ella fue nuestra madrina de bodas en el anterior viaje y nos acompañó como chófer en nuestro luna de miel por el país. Hoy, nos reserva una sorpresa de lujo: cena con marisco fresco en el mismo corazón de uno de los mercados más grandes de Seúl. En Corea, todos los mercados tienen, además de lugares de venta, restaurantes y puestos callejeros de comida.




La costumbre es echar un vistazo a las vitrinas para escoger moluscos y mariscos vivos. Oksum elige cuidadosamente dos cangrejos y unas cigalas. Luego, nos dirigimos al restaurante para darnos un festín. Nunca había probado un cangrejo tan exquisito. La cena, aderezada con multitud de platitos coreanos, sopa y arroz, es tan abundante que no podemos dar cuenta de los langostinos. 
Es un restaurante pequeño y de reciente creación. El dueño, que luce ropas de pescador, parece estar muy bien relacionado. Mi mujer reconoce a alguna estrella de cine y a un presentador de televisión entre los comensales. Desde luego, se le ve un tipo afable.
Terminada la cena, regresamos al hotel agotados. Debemos dormir bien pues al día siguiente, salimos para España en un viaje que durará casi 30 horas. Adiós Corea, seguramente volveremos a vernos, aunque no sé cuándo. 

sábado, 21 de enero de 2017

Otoño en Corea (XXV)



Cuando, finalmente, llegó la independencia en 1945, Corea se convirtió en el primer campo de batalla de la Guerra Fría. El problema es que esa independencia se proclamó al tiempo en dos lugares: en el norte, que era comunista, y en el sur capitalista, en virtud de los ejércitos aliados que ocuparon ambas zonas. La falta de entendimiento entre los dirigentes del sur y del norte y las injerencias internacionales desembocaron en la famosa Guerra de Corea que enfrentó al norte y China, con el sur y Estados Unidos. Este conflicto, que terminó en tablas como todo el mundo sabe, aún no está zanjado, pues sólo se ha firmado un armisticio y no la paz.

Firma del armisticio el 27 de julio de 1953. Fuente: Wikipedia.
Frente a sus compatriotas del norte, aislados por el bloqueo internacional y la autarquía impuesta por la dinastía de dictadores Kim,  los coreanos del Sur iniciaron en la década de los 60 un fulgurante despegue. A esas alturas, aún no podían votar, pues se sucedieron dictadores (apadrinados por Washington) hasta finales de los 80. En esos años, un gran movimiento ciudadano, como el actual, exigió democracia y la logró, aunque a costa de mucha sangre y sufrimiento. Era la primera vez en su historia.

El ejército surcoreano arrastra una fila de presos tras sofocar una revolución en la ciudad de Gwangju. Mayo de 1980. Fuente: http://www.datoscuriososasia.info.

Desde entonces, el crecimiento del país ha sido espectacular y lo ha llevado a convertirse en gran potencia en lo económico y también en lo social. Por ejemplo, Corea del Sur ocupa el segundo puesto del mundo en cuanto a nivel educativo. Es una de las naciones más tecnificadas y también de las más interesadas por conocer el resto del Mundo. Ávidos de nuevas experiencias, sus habitantes son cada vez más viajeros, como yo sé bien. ¿Quién lo iba a decir del conocido en el siglo XIX como “reino ermitaño”?

Estudiantes coreanos, dan su lección al aire libre en el palacio real

Pero. como ha quedado demostrado recientemente, a Corea del Sur le queda profundizar en temas democráticos. Quizás porque, como ocurre en España, los anteriores dictadores dejaron todo atado y bien atado en política. No hay más que pensar que la presidenta Park es hija de un anterior dictador y que, como se ha sabido ahora, fue preparada desde niña para ocupar su puesto, pese a ser una perfecta inepta. 


Park Chung-hee, padre de la última presidenta, que fue dictador entre 1962 y 1979. Fuente: Wikipedia.
Gracias a una cadena de televisión por cable, el único medio que se atrevió a investigar, quedó destapado el escándalo. La presidenta era manipulada desde la sombra por una vieja amiga, sin cargo político alguno que, además, se estaba haciendo de oro a costa de las arcas públicas. De inmediato todo el país enfocó su atención sobre esta historia, donde la cruda realidad supera a la ficción más retorcida.



Choi Soon-sil, la llamada rasputina de Cora, que manejaba desde la sombra a la presidenta. Fuente: http://espanol.cctv.com.
Ahora, parece que los coreanos han vislumbrado en masa el engaño histórico al que fueron sometidos. Fruto de ese despertar es la ola democratizadora nacida de la serena protesta. La esperanza es que tal impulso, que suena más auténtico porque brota desde abajo, sea no sólo un gran salto adelante para su propia democracia. Puede resultar también un ejemplo para el mundo entero.

viernes, 20 de enero de 2017

Otoño en Corea (XXIV)



Tras la cena, el cuñado menor, siempre con su hospitalaria sonrisa, nos invitó a seguir la fiesta en su casa. Nada más llegar plantó sobre la mesa una botella de Chivas de 18 años y varias botellas de cerveza europea a elegir. Escogí una kronenburg francesa, perfecta para combinar con un chupito de whisky de malta. Entre conversaciones y nuevas preguntas del sobrino, surgió, cómo no, el escándalo de la presidenta Park Geun-hye, del que ya hablé al principio de esta crónica. 

Presidenta Park. Fuente: http://www.emol.com/
Desde que estalló el escándalo, se han sucedido todos los sábados grandes manifestaciones en Seúl, a veces rozando los dos millones de participantes, para exigir la dimisión de la primera mandataria. Esa dimisión nunca llegó y ha sido la presión popular, cuyo inicio coincidió con nuestra llegada, la que ha obligado al Constitucional a iniciar los trámites de destitución, aún no consumada.

Fuente: http://tribunacampeche.com/

Sin embargo, las movilizaciones están a punto de dar un vuelco a la historia de Corea. No es normal que manifestaciones absolutamente pacíficas logren derribar a un gobierno. Menos aún que esas manifestaciones se salden con 0 heridos y 0 detenidos, pese a la fuerte presencia policial (más de 25.000 efectivos). La explicación de esto último es muy simple: la policía se ha limitado a vigilar las protestas sin intervenir, porque no ha hecho falta. Nada de agentes infiltrados (recuerden aquello de “No me pegues, que soy compañero”, que se pudo oír en alguna manifestación del 15 M), nada de cargas policiales para reventar las protestas pacíficas. La disciplina de los coreanos y la mesura de sus fuerzas del orden son todo un ejemplo para el mundo.

Fuente: http://tribunacampeche.com/

Otra conclusión, ésta negativa, es que también en este pequeño y próspero país campa a sus anchas la corrupción, el nepotismo y otros cánceres sociales, por lo que su democracia está lejos de estar entre las mejores del mundo. Resulta complicado que sea así, por los fuertes condicionantes que pesan sobre ella. Para entender esto, hay que repasar la última etapa de la historia del país, desde la caída de la última monarquía en 1910 a la actualidad.
Sunjong, último monarca de Seúl, auto proclamado "emperador".

La descomposición del antiguo régimen era ya notable cuando los japoneses, en plena expansión imperialista, invadieron el país de camino a su principal objetivo: someter a China. La monarquía cayó, pues, como una fruta podrida que se mantenía de milagro en el árbol. Tras la invasión japonesa, Corea (todavía unida) viviría casi 40 años de ignominias por parte de los militares nipones: deportaciones en masa, represión y asesinatos ante la mínima protesta, imposición de la cultura japonesa, hambrunas provocadas por la confiscación de alimentos, esclavización (en ocasiones esclavas sexuales) o secuestros hacia Japón de muchos de sus habitantes….
Grupo de esclavas sexuales de los japoneses, que llegaron a 200.000. Fuente: http://notihoy.com/
Pero también, en esos duros años los coreanos librarán una heroica resistencia contra el invasor, sustentada en la reafirmación de sus señas de identidad cultural y nacional.

jueves, 19 de enero de 2017

Otoño en Corea (XXIII)



Volviendo al corazón de Seúl, tras abandonar la colina de los decapitados buscamos algún lugar para comer. Y, cómo no, encontramos uno de esos mercados que inundan la calle de mercancías, donde los vendedores anuncian con voz de sordina o a grito pelado sus pescados, verduras o cachivaches para cocinar. 



Una mujer prepara kimchi, embadurnando las hojas de col china con el jugo que las hará fermentar pasados dos o tres días. Es lo que se llamar kinjang (hacer kimchi), una tarea propia de esta época, una vez las coles han sido recolectadas. Luego se conserva en vasijas de barro o en frigoríficos especiales, más comúnmente esto último. Los coreanos no serían nadie sin su kimchi.

Comemos en un pequeño establecimiento regentado por dos hermanas, la una más femenina, la otra de maneras hombrunas. Es un lugar sórdido pero la comida está rica, como casi siempre en Corea. Luego buscamos un café y encontramos uno de dos plantas, lleno de jóvenes tecleando sus móviles o ejecutivos que siguen trabajando con el ordenador. Pero hay pocos que escapen a la conexión digital, esto es, que simplemente conversen. Yo incluso me sorprendo a mí mismo mandando fotos al Fecebook. Qué locura.
Paseamos luego junto a un canal que ha quedado como lugar de paseo y espacio de exposición al aire libre. Hay una serie de grupos escultóricos que dan cuenta de la historia del país desde los remotos tiempos del neolítico a la actualidad. Son esculturas “manga” que no dejan de tener su gracia. Desde luego es un lugar interesante para escapar del contundente paisaje urbano que nos rodea.

Fuente: http://deltaskymag.delta.com

Pero empieza a anochecer y hemos quedado con la familia a cenar. La cena la paga el cuñado menor, que ha propuesto el sitio. Acuden todas las hermanas menos la mayor, que está en el extranjero. También hay varios sobrinos, todos ellos portentos, según mi mujer. Uno de ellos, el hijo mayor del que invita, no para de preguntarme cosas sobre España. Está relativamente informado de nuestra historia y también, cómo no, de los equipos de fútbol. Entablamos una fructífera conversación. Resulta curioso lo fácil que se entienden dos personas hablando en inglés cuando no son nativas. Supongo que un anglófono debe partirse de risa, pero lo importante es que funciona. Mi sobrino no deja de transmitirme su curiosidad sobre todo lo que tiene que ver con España pero también con Europa y la cultura occidental. Para mí resulta un placer contestar a todo lo que puedo o hablarle de otros temas, como el surrealismo español. Resulta impagable ver su cara satisfecha y asombrada. Esta nueva generación viene pisando fuerte, pienso.
El sobrino del que hablo es el que aparece a la derecha en primer término.

martes, 17 de enero de 2017

Otoño en Corea (XXII)


Sobre uno de los puentes que cruza en río Han.
Sobre la orilla izquierda del río Han se alza una colina rematada por una torre granítica, que luce una cruz como diadema. Se trata del Santuario de los Mártires de Jeoldusan, o mártires decapitados. Mi esposa me aclara que es un lugar erigido en honor a los primeros sacerdotes que comenzaron a evangelizar Corea a mitad del siglo XVIII. Ya sabía que el Cristianismo está muy extendido en ese país, lo que ignoraba era su historia. Una visita a este lugar me permitirá hacer averiguaciones.
Tras las empinadas escaleras (aquí todos los templos parecen tenerlas) se accede a una plaza dedicada a san Jorge, aunque en el emblema aparece la cruz de Santiago (?). Se nota a la legua que es una construcción de factura relativamente reciente (los años 60). Sin embargo la historia de este lugar comenzó dos siglos y medio atrás y fue escrita con sangre del patíbulo.

Medallón del san Andrés coreano. Como el otro, lo pasó bastante mal en la cruz

La llegada de jesuitas (franceses fundamentalmente) procedentes de Japón, desencadenó una severísima respuesta del poder establecido. Los reyes Joseon no podían permitir interferencias a sus códigos oficiales, fueran éstos religiosos o sociales. Y los jesuitas los estaban desafiando. Para segar de raíz la amenaza, ejecutaron públicamente a más de un centenar de aquellos pioneros católicos, al igual que hicieran en su día césares como Nerón o Domiciano. En Jeoldosan se rinde un continuo homenaje a aquella sangría. Quizás porque, como todo buen martirio recordable, resultó al final un triunfo para las víctimas. 
...y después le cortaron la cabeza. Fuente: https://instanonymous.com
El magnífico jardín (cuántos de éstos hay en Corea) está sembrado de monolitos y esculturas alusivas. Hay una que se recrea en el patíbulo sangrante, sobre el que reposa una desproporcionada cimitarra. Otra representa víctimas sufriendo las torturas previas a la ejecución. Pero, como ya he dicho, los católicos terminaron por establecerse y hacerse un hueco en la sociedad coreana, siempre por sus propios medios y sin demasiado apego al sistema y sus valedores. Eso todavía hoy les reporta fama de progresistas y antisistema.

Quienes sí que acabaron tomándole cariño al poder fueron los protestantes. Estos llegaron después, en la primera mitad del siglo XIX y en su mayoría desde Estados Unidos. Y tuvieron mucho más éxito que los católicos. De hecho, los protestantes casi triplican a los fieles de Roma.
Mi esposa cree que el éxito de los protestantes frente a los católicos se debe a dos factores. El primero es que encontraron bastante trabajo hecho, como el hermano menor que aprovecha el camino abierto por su hermano mayor. La segunda causa, según Miryang, es que los predicadores americanos disponían de una técnica depurada de conversión, capaz de llegar, con sus encendidas arengas, a lo más profundo del cerebelo. Y yo añadiría un tercer factor: la frecuente convergencia de intereses de los jerarcas protestantes y los gobiernos de turno, algo que no hicieron los católicos.

Una de las miles de templos protestantes de Seúl, con sus característicos neones. Fuente: http://protestantedigital.com. 


La cuestión es que el cristianismo, sobre todo a partir de la caída de la monarquía en 1910, ha logrado asentarse con fuerza en Corea. Y que, sumados protestantes y católicos (éstos últimos en pleno auge actualmente), ya acumulan más devotos que los budistas, religión tradicional en el país durante siglos. Aunque para tradicional, el animismo coreano, creencia ancestral oficiada por chamanes, en su mayoría mujeres. Y ésta sí que me parece una religión interesante.


Una mudang o chaman coreana.

Alhambra inadvertida: Al borde del Extasis

Sueño, fantasía, visión maravillosa, belleza indescriptible... son algunas de las palabras que pueden pasar por la mente de quien contempla,...