jueves, 15 de septiembre de 2011

David Lindley, el rey del slide




Conocí la música de David Lindley (1944) y su grupo El Rayo X hace ya algunos años cuando estaba en la Universidad. Me junté con unos pies negros y los llevé a mi casa (cosa que no recomiendo a nadie). Hice amistad con uno de ellos, un madrileño de Vallecas al que todos llamaban "el picotas", se puede uno imaginar por qué. Pero aquel tipo no sólo era un yonqui, era una buena persona (él mismo se encargó de registrar a los otros para descubrir los pequeños robos que me habían infringido durante la fiesta). Pero es que, además, era un buen aficionado a la música. Me regaló varias cintas, al ver que me encantaba la música que contenían: Soft Machine, Weather Report (Black market, creo), Herbie Mann y un Lp de estudio de El rayo X, de nombre homónimo. 
La canción de más arriba, Mercury Blues, pertenece a ese disco y todavía hoy me parece uno de los rock and roll más electrizantes que se hayan escrito jamás. En una boda de unos amigos se nos pidió a cada invitado un par de canciones para amenizar el baile. Yo escogí este tema y luego la gente preguntaba de quién era la canción, que levantó a más de uno de la mesa nupcial para hacerle bailar. Les decía su nombre y ni flores, nadie lo conocía. Añadía que era obra de un músico multi instrumentista que, más que a impulsar su carrera profesional, que también, se ha dedicado a acompañar a otros músicos y bandas, tanto en directo como en estudio: Crosby and Nash, Rod Stewart, James Taylor, Linda Ronstadt, Bob Dylan, Dolly Parton, Bruce Springteen, Warren Zevon, Ry Cooder o, sobre todo, Jackson Brown. He aquí una insólita versión del famoso Stay, contenida en un concierto de ambos músicos en 2006, donde Lindley canta en falsete para suplir la voz femenina original:




Pero Lindley es algo más que un músico de "alquiler". Es todo un personaje, que viaja a todas partes con su aspecto de jipi trasnochado y un sinfín de instrumentos, siempre de cuerda, desde guitarras eléctrica y española hasta todo tipo de violines, el laúd, la mandolina, la cítara o el banjo. Su estilo de tocar es inconfundible, dado que usa magistralmente el slide y, como se ve en el vídeo, toca muchas veces con el instrumento horizontal, tal como se pulsa habitualmente la cítara o qanun, instrumento fundamental en la música musulmana. Por eso su estilo es muy ecléctico, desde la psicodelia hasta la World Music, pasando por el folk rock o el boggie. Por cierto que últimamente también está colaborando con otros multi instrumentistas de diversos estilos, siempre expertos en percusión, con los que se complementa a la perfección, tales como Wally Ingran o Hani Naser. Para acabar, dejo una versión de Tijuana (original de J. J. Cale) con Lindley Naser perfectamente conjuntados, haciendo arte con mayúsculas.


martes, 23 de agosto de 2011

Jefferson Airplane, psicodelia, celos y guerrilla



Su nombre era pura psicodelia, tanto como el de Grateful dead u otros grupos de la Bahía de San Francisco, habitantes de High Ashbury, donde tuvo lugar el famoso Verano del Amor en 1967. El anterior vídeo recoge la actuación de Woodstock en agosto de 1969 con la formación clásica: Marty Balin, Paul Kantner, Jorma Kaukonen, Jack Cassady, Steven Dryden y, por supuesto, la sensación del grupo, la vocalista Grace Slick. He escogido este vídeo para empezar, lo reconozco, porque la Slick está soberbia y hermosísima, pero también porque "Somebody to love" y "White rabbit" son sus canciones más conocidas de una trayectoria llena de altibajos y cambios bruscos de ruta. Ambos temas, referencias del grupo pero igualmente de los años 60, son de las escasas contribuciones de Grace Slick, ya que los compositores mayormente fueron Balin y Kantner.


La primera de ellas tiene una letra muy sencilla que apela, cómo no, al amor como remedio de todos los males. La segunda es una historia relacionada con "Alicia en el país de las maravillas" y un ritmo de batería que recuerda a Ravel y le da un toque inconfundible. Sobre todo la primera contiene la esencia folk-rock del grupo, ese sonido inconfundible, pesado pero etéreo al mismo tiempo, que se materializó definitivamente en su álbum "Surrealistic pilot", el mejor de todos, según creo, y que resulta ideal para ser escuchado mientras se fuma "perejil". Esa textura entreverada de ecos, sombras vocales y guitarras superponiéndose a sí mismas y a la base rítmica , hasta cierto punto anticomercial, sirvió para que sus intérpretes se codeasen en popularidad con Los Rollins o Los Beatles en 1967. Por cierto que, hablando de Los Beatles, hay una cierta relación entre ellos y los Jefferson Airplane ya que ambos grupos dieron "sonados" conciertos sobre una terraza. Aunque siempre se ha dicho que los Beatles fueron los primeros en hacerlo, lo cierto es que los Airplane tocaron sobre el piso de un rascacielos en la ciudad de Nueva York en 1968, meses antes de la otra y más famosa "terrazada" en Londres. En ambas los artistas querían desafiar el orden establecido, en consonancia con la época, y ambas finalizaron con la llegada de la policía. Aquí está este curioso vídeo:


Esta última audición me sirve para llegar al final de mi artículo. A partir de 1968, el estilo Airplane, nacido de un cúmulo de drogas, militancia política (creo que eran comunistas declarados) y la extraordinaria ambición de un puñado de músicos excepcionales, se fue enrareciendo progresivamente, al igual que el ambiente que había en el grupo, cada vez más dividido. Así, lejos de seguir su propio ritmo, básicamente folk rock, quisieron emular al sonido hard que se gestaba en esos momentos (sobre todo Hendrix o The Cream), despidieron a Dryden, un baterista demasiado "blando", para finalmente no llegar a ninguna parte, salvo a la disolución de la formación clásica. Marty Balin, cada vez más aislado y desplazado, pese a ser el creador de la banda, hacía tiempo que había tirado la toalla. Dos de los componentes (Kaukonen y Cassady) prefirieron retroceder hacia el blues y el jazz, mientras que Slick y Kantner, pareja de hecho y con una hija recién nacida, basculaban cada vez más hacia un estilo comercial, que desembocó en la creación de Jefferson Starship, un grupo que degeneró tanto que es para olvidar. Y no digamos Starship, último disfraz de los Arplane o de lo que quedaba de ellos (Slick y Kantner).
Yo de los Jefferson Airplane me quedo con los 4 ó 5 primeros LP's , incluido el primer álbum, "Take off", donde todavía no luce la voz prodigiosa de contralto de Grace Slick, pero que, escuchado hoy, conserva mucha frescura todavía. Por eso, quiero terminar con un tema de esa primera época. La co-vocalista entonces era Signe Anderson, que tampoco cantaba mal, como se podrá comprobar.



martes, 2 de agosto de 2011

CERRADO POR VACACIONES

Me voy (nos vamos) de vacaciones unos días y en el sitio al que vamos no hay teléfono, ni conexión adsl, ni wifi y ni siquiera hay cobertura para móvil. O sea, perfecto para las vacaciones. Comeremos, beberemos, echaremos la siesta, iremos de excursiones campestres, tal vez pintemos pero, además, como hay electricidad me llevó el portátil y seguiré escribiendo y, a la vuelta, dentro de un par de semanas, más o menos, colgaré algunas cosas en mi blog de anillas. Hasta la vuelta.



sábado, 23 de julio de 2011

El mundo en llamas y los 4 jinetes




El mundo estaba en llamas y las personas, en su gran mayoría, presas de la desolación. La miseria, el hambre, la enfermedad, la rapiña campaban a sus anchas por los miserables campamentos en que se habían convertido las ciudades. Aquella crisis, que al principio fue calificada simplemente como recesión, se había enquistado como un cáncer que, tras una primera cura, degenera en metástasis. Los niveles de desempleo eran tan vergonzantes que las noticias ya no hablaban de ello; millones de familias andaban por las calles en busca del sustento de cada día. Además de sus casas, los bancos les habían robado la esperanza. Muchos morían de hambre o de enfermedades desconocidas, causadas por la contaminación, el agua contaminada o los alimentos adulterados. Era aquél un verdadero valle de lágrimas, un escenario propio del Apocalipsis para todos, menos para un pequeño grupo de privilegiados, los únicos vencedores de una tragedia que ellos mismos habían iniciado a golpe de especulación. Mientras los demás, pobres desgraciados, malvivían sin poder siquiera protestar, si no era ante las porras policiales, ellos, la élite, se enriquecía todavía más, a costa de los restos del naufragio.
En ese barrio exclusivo, en la torre más alta y el piso superior, vivían los llamados 4 jinetes, especie de nazgul, espectros que se ocultaban tras un embozo y de quienes se afirmaba que no tenían, en realidad, rostro, al menos no rostro humano. Desde su atalaya, observaban deambular a la muchedumbre hambrienta, como haría una bandada de buitres que espera pacientemente ver caer a quienes se pierden en el desierto. De tanto en tanto, estos 4 jinetes, esclavos del Señor del Pecunio subían a sus diabólicas monturas, bestias aladas que graznaban espeluznantemente, para planear sobre la muchedumbre indefensa, disfrutando al ver cómo con cada pasada desataban a sus pies una oleada de terror. Los nombres de esos cuatro jinetes eran Finch, Moody’s, Standard and Poor.





domingo, 3 de julio de 2011

La perfecta tragicomedia: "El apartamento" (1960)



Plano espectacular de la empresa de Baxter y de total actualidad.

He perdido la cuenta de cuántas veces la he visto. Su guión es tan rico en matices que siempre descubro algo nuevo o vuelvo a disfrutar de una frase memorable, como ésa que le suelta una telefonista a otra al hablar de su amante: "Cuando vi el coche tan pequeño que tenía le dije: "O compras un coche más grande o te buscas una novia más pequeña". 


El amor triunfa, no sin dificultades.

No se trata sólo de una gran película cómica, que lo es, sin duda alguna, sino algo más. una auténtiuca y perfecta tragicomedia, género en verdad difícil de manejar, por el riesgo que tiene de desbordarse hacia un lado u otro y perder su esencia en favor del "azúcar" o la "sal"; y, sobre todo, porque en prácticamente todos los fotogramas, bajo la fina ironía que empapa la superficie, se adivina una amargura muy bien disimulada pero bien presente que remite a los tiempos actuales. Y es que la tragedia de C. C. Baxter, alias "Buddy" es ser un tipo anodino incapaz de cuestionar las circunstancias que le arrastran, de luchar contra el modo de vida que se le impone y que le impide, incluso, disfrutar de su intimidad. Y, volviendo a lo de antes, opino ésta quizás sea una de las películas que menos hayan envejecido de la historia del cine, si es que puede decirse eso de ella porque, pese a estar hecha en 1960, pareciera que hablara de hoy mismo. La banalidad de la televisión, la alienación en el trabajo, el egoísmo como divisa y única e infalible norma que garantiza de éxito, la soledad de quien vive en una ciudad de 8 millones de habitantes y se siente como un náufrago... Y, junto a todas esas mentiras, la gran verdad: el amor, como agente liberador, capaz de mover montañas y de conseguir que hasta el apocado Baxter le de con la puerta en las narices a su jefe, quien bien podría ser la encarnación de esta, en el fondo, sórdida sociedad de consumo que considera al individuo un simple número. En resumen, humor, amor y un potente mensaje que convierten "El apartamento" en una de las mejores tragicomedias, si no la mejor, que nunca se hayan filmado, (con el permiso de Blake Edwards y su "El guateque", de la que un día hablaré).  




SINOPSIS: C. C. Baxter es el empleado de una gran compañía cuyo apartamento está continuamente ocupado por sus jefes y las amantes de éstos. Todo cambia cuando el mismísimo gran jefe de la compañía le pide la famosa llave del apartamento y le concede el ascenso que tanto anhela. Pero todo cambiará cuando descubra que la amante de aquél es la chica de la que él está secretamente enamorado.


DIRECTOR Billy Wilder
GUIÓN Billy Wilder & I.A.L. Diamond
MÚSICA Adolph Deutsch
FOTOGRAFÍA Joseph LaShelle (B&W)
REPARTO Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray, Ray Walston, Edie Adams, Jack Kruschen, Joan Shawlee, Hope Holiday, David Lewis, Naomi Stevens, Johnny Seven, Joyce Jameson, Willard Waterman, David White, Edie Adams
PRODUCTORA United Artists / Mirisch Company 




lunes, 27 de junio de 2011

La raíz andalusí del flamenco

NOTA PREVIA.- Rescato aquí un artículo publicado en el verano de 2001 en la revista "El legado andalusí". Este artículo ha sido publicado en varias webs posteriormente, casi siempre añadiendo mi nombre, aunque hay alguna excepción. Quiero volver a rescatarlo ahora, en este mi blog, para rendir un homenaje a los moriscos, cuya expulsión se produjo hace ahora 400 años (entre 1609 y 1614). Si las instituciones no se muestran proclives a recordar este hecho (y no hay nada de extraño en este olvido, dado que no es algo precisamente glorioso para el Estado español, sino todo lo contrario) yo me comprometo a aportar mi grano de arena con éste y otros artículos posteriores.

viernes, 24 de junio de 2011


The wicked men: La curiosa historia de la isla de las manzanas

The Wicker Man (Estados Unidos, 1973)


Una verdadera curiosidad esta producción norteamericana, aunque en realidad de temática y factura británica. La misteriosa desaparición de una niña da pie a una investigación detectivesca condenada al fracaso desde el principio, por la resistencia de la población a ayudar al sargento de policía que, en solitario, se empeña en llegar a la verdad para descubrir, al final, que todo ha sido realmente una farsa. Si juzgásemos a esta modesta película sólo por su trama policial, bastante simplona y con desenlace muy poco convincente, no pasaría el corte, porque se quedaría en una emulación de una de esas producciones de segunda fila de la Hammer o de Terence Fisher. Sin embargo, la cinta contiene algo más: alusiones a las religiones precristianas; canciones de bella factura, combinadas con imágenes oníricas, irreverentes; reflexiones que alientan al Carpe Diem y pasan por encima de las costumbres; soberbias interpretaciones que salvan el film que adolece de un montaje poco hábil y una defectuosa realización... En suma, una cinta que puede gustar a quien, como yo, se complace con extrañas aventuras donde los personajes, más que respetables, son felices y se comportan como tales.




SINOPSIS: A una isla de la costa oeste de las Higlands escocesas acude un sargento de policía para investigar la desaparición de una niña,  a quien nadie dice conocer. Pronto se dará cuenta de que la gente del pueblo se comporta de forma harto extraña para él. Al tiempo que va desenmarañando el misterio de la desaparición de la chica, surgen ante él extrañas y paganas costumbres. Es la víspera del Día de Mayo, consagrado a las fuerzas de la Naturaleza. 

DIRECTOR: Robin Hardy
GUION: Anthony Shaffer
REPARTO: Edward Woodward Christopher Lee Britt Eckland Diane Cilento Ingrid Pitt Lesley Mackie Walter Carr Lindsay Kemp Aubrey Morris



Alhambra inadvertida: Al borde del Extasis

Sueño, fantasía, visión maravillosa, belleza indescriptible... son algunas de las palabras que pueden pasar por la mente de quien contempla,...