martes, 11 de agosto de 2015

Ronda: la ciudad de las cien miradas (VI)


La conquista supuso, como en todos lados, una transformación urbana. Se despoblaron zonas como el arrabal bajo, se transformaron otras, como el arrabal alto o la medina, y se crearon barrios nuevos. José Manuel Castaño hace notar que los repartimentos dan fe de que la ciudad se les quedó pequeña a los cristianos.

Margen izquierda del Guadalevín. Foto del autor.
No resulta extraño que así fuera pues las necesidades de espacio no eran las mismas. En algunos casos se construyó una casa cristiana allí donde antes había seis musulmanas. Resultaba inevitable crear nuevos barrios fuera de la medina, como el ya citado de San Francisco, o toda la zona que cuelga de la margen izquierda del Guadalevín. Fue básicamente por ese otro lado del Tajo por donde se fue asentando la nueva Ronda. Primero el barrio del padre Jesús y luego, más arriba, el del Mercadillo. Eso sí, la ciudad crecía poco a poco. Prueba de esto es que el puente cristiano, destinado a unir la zona en expansión y la medina, no se terminase hasta 1616.

Puente viejo, construido por los cristianos. Foto del autor.

La medina seguirá vertebrando la vida de la ciudad. Ya hemos hablado algo de la metamorfosis sufrida por el corazón del viejo barrio árabe, la medina. La zona baja de ésta, junto al río, también se transforma. Por ejemplo se construye el bello palacio del marqués de Salvatierra. Resulta interesante contemplar su portada, con figuras desnudas, burlescas, que denotan la influencia del arte indígena de América. Es éste un notable ejemplo de arquitectura palaciega, pero no el más importante.

1 comentario:

Mark de Zabaleta dijo...

Gran trabajo....

Saludos

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