sábado, 21 de mayo de 2011

Esta noche ha salido el sol enEspaña

Pese a que apenas conozco algunas palabras en catalán, una de mis canciones favoritas es en este idioma hermano del mío, por más que a unos y a otros les parezca que no. Hablo de "Qualsevol nit pot sortir el sol", de Jaume Sisa, ese incombustible anarco payaso, quien podría ser un nuevo personaje de la Comedia dell'Arte, que siempre ha desafiado las convenciones (en un tiempo se hizo llamar Ricardo Solfa y cantaba sólo en castellano, quizás para burlarse de los catalanófilos recalcitrantes). Pues bien, ESTA NOCHE HA SALIDO EL SOL, en Madrid y allá donde hay españoles. El movimiento del 15 de mayo ha permanecido incólume ante las amenazas del poder. Y lo ha hecho de una forma lúdica, como si  dentro del movimiento se hubieran colado los personajes de los cuentos que nos hicieron soñar de niños, tal como dice la canción de Jaume Sisa.








"Benvinguts, la casa meba es casa vostra". Ésa casa mía, nuestra es España, puede ser Europa, puede ser el Mundo. Por fin demostramos tener sangre en las venas, algo que no había ocurrido en los tres años que llevamos de crisis (que parece que se nos olvida que soportamos esto desde hace mucho tiempo). Lo mejor es la forma en que lo estamos haciendo: alto y claro, pero sin violencia. No les podemos dar ninguna excusa para que desarbolen este movimiento. No importa si no hay líderes. Al contrario. El liderazgo está en las asambleas populares. Las propuestas ya llegarán, ya están llegando. La incógnita es cuánto tiempo durará esto y si dará tiempo a alcanzar algunos objetivos. Uno de éstos debe ser una nueva ley electoral que exija responsabilidades de verdad; debería ser posible obligar a un gobernante (ya sea estatal, autonómico o local) a que derogara una decisión antipopular. Bastaría con que alguien construyera en internet una plataforma para ello y recogiera los suficientes votos, los que fijase la nueva ley, para considerar incluso que tal o cual preboste debe dimitir o, en caso contrario, ser expulsado del poder. Es necesario cortar el cordón umbilical que une a los políticos con los poderosos para enchufarlo directamente al pueblo. Esta nueva prerrogativa popular haría que los políticos se viesen obligados a abandonar su nefasta práctica de devaluar siempre y por sistema lo que dice el opositor político, para ser más constructivo y de paso para ahorrarnos el bochornoso espectáculo que nos ofrecen hoy en día. Hacen falta nuevas leyes que restituyan los derechos perdidos, que pongan freno a los desmanes cometidos en este río revuelto por los pescadores del capital. 
Pero, atención, porque esto quizás le sorprenda a alguno: lo más necesario, sobre todo, es pensar que no basta con exigir justicia social durante unos días. Se precisa mantener la llama de esta revolución encendida el tiempo suficiente. Y, para ello, cada cual tiene que olvidarse de que le cambio también se tiene que producir en nosotros. Debemos dejar de lado pequeños egoísmos y trabajar por el bien común durante el tiempo que se precise. No sólo debemos exigir limpieza a quienes nos desgobiernan. También tenemos que limpiar nuestra propia casa. El objetivo no debe ser volver a recuperar nuestra ficticia tranquilidad (antes de la crisis el 70 por ciento de los españoles decía ser muy feliz, no sé si por convicciones reales o por "convenciones" sociales). El objetivo debe ser cambiar el sistema para no volver a caer a esa espiral de mentiras publicitarias y falsa felicidad envasada. Tenemos que vivir la vida de verdad, sin conservantes ni colorantes. Natural cien por cien. QUE LA FUERZA DEL SOL NOS ACOMPAÑE. 

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