jueves, 9 de octubre de 2014

Corea y su alfabeto: una curiosa historia







Inicio hoy en este blog una sección dedicada a Corea. Las razones son dos: una que mi esposa es natural de aquel país y eso me ha permitido sumergirme en esa cultura; otra el propio interés personal que, desde siempre, tengo por ese universo aparte que es el Lejano Oriente.
Dicho esto, voy a comenzar hablando de uno de los signos de identidad más genuinos, si no el que más, de la cultura y la lengua coreanas: su alfabeto, o hangul, que, como se vera, esconde una interesante historia. Aprovecho que hoy, 9 de octubre, en Corea del Sur se celebra el Día del Alfabeto Coreano,  aunque en el Norte se conmemore en noviembre (otro día hablaré de la cuestión del norte y del sur, que requiere un artículo aparte). Valga esta efeméride para hablar de un tema de resonancias universales.


El hangul, que así se llama al alfabeto de ese país, fue inventado (y no heredado de otra cultura, como es común) por Sejong el grande, que reinó entre 1414 y 1450. Fue éste quizás el mejor rey que haya gobernado nunca la península coreana. Lo avalan sus grandes avances en todos los campos: política, ciencia, arte, agricultura, medicina,,,. En efecto, este soberano además de grande, era sabio y creó El salón de los Venerables, una especie de alta institución educativa para fortalecer las artes y las ciencias.
Pues bien, el mayor y más original logro del rey Sejong fue crear el mencionado alfabeto. Era perfectamente consciente de la importancia de que los coreanos pudieran entender y utilizar su lengua con un alfabeto a su medida. Al hablar de los coreanos me refiero no sólo a la clase privilegiada, sino sobre todo al pueblo. Para alfabetizar a la población, se hacía necesario crear un alfabeto que se adaptara a las características especificas de la lengua materna. Hasta ese momento, mitad del siglo XV, la lengua coreana se expresaba gráficamente en caracteres chinos. Estos constituyen un conjunto de  miles de ideogramas, eso hablando del corpus básico, que, además, fue pensado para el idioma chino y no para otros periféricos, como el coreano, que lo adaptaron por influencia cultural.  Así, antes de la creación del hangul (alfabeto coreano) la lectura y la escritura con caracteres chinos (hanga) resultaba una tarea farragosa que implicaba años de estudio, con lo que sólo eran cultos los que podían permitírselo.


Pero Sejong quería universalizar la enseñanza, derribar esa barrera que impedía a sus súbditos enviar escritos y pedir audiencias al rey porque no podían aprender a escribir. Como deseaba atender a todos sin excepción, a la manera de un rey ilustrado pero unos trescientos años antes que en Europa, decidió crear ese alfabeto con el que soñaba usando un método científico. Puestos manos a la obra, el rey y sus jóvenes e inquietos asesores se dieron cuenta de que la solución estaba en crear un sistema fonético, similar al latino, al cirílico, al griego, al árabe…. Es decir un alfabeto en que cada letra se correspondiera con un sonido y no con una idea, como el chino. No podemos saber si en esa época se conocían alfabetos como el latino en la lejana península coreana. Nada es descartable. Lo cierto es que Sejong el Grande y sus científicos se esforzaron tanto y tan bien que crearon un abecedario modélico, además de muy fácil de escribir, una herramienta lingüística tan bien armada que hoy es considerado por la UNESCO como el mejor sistema de escritura jamás creado. Se le considera el sistema más fácil para luchar contra el analfabetismo y se está aplicando su método para crear alfabetos nuevos, de ahí sus resonancias universales. Nótese que esta maravilla se ideó en una época relativamente lejana en que la ciencia empírica estaba en mantillas en todo el mundo, no digamos la lingüística, que deberá esperar en Occidente hasta el siglo XVIII si no hasta el XIX para desarrollarse.  Desde ese punto de vista se trata de un hito histórico para la ciencia y la cultura.

Edicto real de 1445, por el que se creaba el alfabeto coreano.

Voy a terminar planteando una cuestión periférica pero interesante que tiene que ver con la relación de Corea con la imprenta. A pesar de que se atribuye universalmente este invento a Gutenberg, lo cierto es que los coreanos lo descubrieron casi un siglo antes. No es de extrañar, pues en el Lejano Oriente existía una tradición casi milenaria de impresión con placas y, más tarde, con tipos móviles que, empero, resultaban poco eficientes. El gran mérito de los coreanos fue perfeccionar estas técnicas para que la impresión se realizase con tipos móviles metálicos, mucho más eficaces gracias a una nueva tinta ideada para el caso.

Tipos móviles coreanos, precursores de la imprenta.
Pues, bien, sólo a modo de hipótesis, me pregunto si, como parece, esos primeros impresores no tropezarían con el grave obstáculo de que con la lengua china era precisa una colección de tipos demasiado grande, con cientos de ideogramas sólo para expresar ideas básicas. Si eso fue así, quizás el reto planteado de perfeccionar la imprenta sirviera de acicate para impulsar, a su vez el nacimiento del hangul. En efecto, con un alfabeto fonético, la caja del impresor sería similar a la que creó Gutenberg, reducida a 28 caracteres básicos y completamente capaz de imprimir libros con las más complejas ideas.

Dicho de otra manera: tal vez la dificultad implícita de crear una imprenta de ideogramas, con la que ya tropezaron los chinos, preocupase al rey Sejong. De esta forma, lo que era un obstáculo se convirtió, como tantas veces, en un oportuno acicate para impulsar un logro, aún más trascendental: la creación de un alfabeto que cumpliese “el ferviente deseo” del rey Sejong de “mejorar la vida” de todos sus súbditos. De resultas de lo cual, la albafetización avanzó y sirvió al pueblo coreano para convertirse en uno de los de más alto nivel educativo actualmente.


4 comentarios:

Mark de Zabaleta dijo...

Realmente interesante!

Gracias

Jesus Cano dijo...

De nada, gracias a ti por comentar. Un saludo.

HLO dijo...

¡Qué artículo tan precioso! Y qué cantidad de información. Enhorabuena.

Jesus Cano dijo...

Gracias por tu comentario, si te interesa Corea, estate atento, que escribiré más artículos en breve.

RESEÑA DE “LA CASA DEL COBERTIZO”

Mustapha Busfeha García Salobreña, Granada,2014 660 pp.   De novela árbol calificaría yo esta extensa obra de Mustapha Busf...