martes, 1 de octubre de 2013

Tocando con los dedos el Paraíso (XXIII)



De regreso a nuestro relato histórico-urbanístico, tras las realizaciones del mayor constructor de la Alhambra, ésta quedó prácticamente completada y no sufriría transformaciones de calado hasta la llegada de los cristianos. Sólo otros dos sultanes realizaron, que se sepa, obras dignas de mención y, desde luego, nada originales. A finales del siglo XIV o principios del XV erigió la torre vivienda de las Infantas el sultán Muhammad VII, en un estilo clásico pero algo más rudo que la vecina torre de la Cautiva.

Torre de las Infantas, grabado de F. J. Parcerisa. Recuerdos y Bellezas de España. 1833.

Años más tarde, su sucesor, Yusuf III, reformó el palacio que lleva su nombre que, como hemos dicho, es atribuible a Muhammad III. Además pudo intervenir en una nueva reforma del lado sur del palacio del Generalife. En ese momento, la decadencia, no sólo política sino también artística, del reino nazarí era patente.
Las décadas siguientes, hasta la conquista de Granada por los Reyes Católicos en 1492, se convertirán en una lenta agonía donde el mayor problema del reino serán las luchas intestinas. Éstas, que siempre habían existido, ahora se recrudecen de forma brutal. Más que nunca, la Alhambra tenía a sus peores enemigos no fuera sino en su interior y, por lo mismo, era un lugar verdaderamente inseguro. 


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