lunes, 21 de mayo de 2012

Mi metamorfosis




Ahora estoy delante del ordenador, mirando el Facebook, lo mismo que dentro de un rato estaré frente al televisor. Total, no tengo nada que hacer desde que caí por el despeñadero del paro. Me falta poco para agotar la prestación. No me preocupa. Lo mismo que no me preocupa la histeria de mi mujer, que no para de echarme en cara que no haga nada para buscar trabajo, mientras ella se desloma (eso dice) entre el trabajo (sólo media jornada) y la casa, tampoco me preocupan las rabietas del niño, pidiendo cosas imposibles que antes no lo eran tanto (para eso estaban los préstamos). Y las cosas no están para eso. Que conste que yo ahorro lo que puedo. Ya no bajo casi nunca al bar, sólo para el fútbol. Menos mal que la niña se conforma más: ha salido a mí. Nada de eso me importa. Además, se han ido todos cuando me vieron esta mañana; que eso sí que tiene importancia. Al despertar, después de un sueño intranquilo, me encontré sobre mi cama convertido en un monstruoso insecto. Me llamo Gregor Samsa. O eso creía. Jamás saldré de esta habitación ¿Para qué?Dicen que las cucarachas son capaces de sobrevivir a una explosión nuclear. Y me parece a mí que soy una cucaracha.


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