jueves, 26 de abril de 2012

"Ya tenemos coche" y también más problemas




Película admirable, tanto por su guión (que deja traslucir mucha retranca y dobles sentidos en plena época franquista) como por sus interpretaciones. Verdaderamente regocijantes las aventuras de una familia de clase media, con suegra incluida (Julia Delgado Caro, una de las mejores actrices de reparto del cine español), alrededor de un coche (uno de esos entrañables 600) que, lejos de trastornar sus vidas, como en principio parecía, les ayuda a comprenderlas mejor. Además de humor de muchos quilates, que recuerda a Frank Capra en algunos momentos, lo mismo que a Billy Wilder en esa cierta picardía apenas imperceptible, posee, sobre todo, ternura y alegría perfectamente dosificadas. El resultado es una entretenida película que, no sólo extrae muchas sonrisas y bastantes carcajadas, sino que hace pensar en las cosas que verdaderamente merecen la pena: el amor, la solidaridad... el derecho a defender la propia dignidad, incluso si se está ante la polícia. 

Sí, eso en pleno Franquismo: Cuando el padre de familia protesta en comisaría porque le han robado el coche "delante de las narices de la policía", es encarcelado preventivamente. Una vez dentro reflexiona: "Como no pueden atrapar al ladrón, cogen al que denuncia". Tremenda frase que, no me lo explico, pasó la censura y que, de alguna forma nos remite a los tiempos actuales. Como otros muchos detalles de esta película que, por otra parte, también me ha recordado a los tebeos de la época, DDT, Mortadelo, Pulgarcito... como si la mano del genial Vazquez estuviera detrás de este guión que firmaron Ángel del Castillo y Pedro Massó (entonces firmaba con dos 'ss') y dirigió el poco conocido Julio Salvador, autor también de otra joya, el thriller "Apartado de correos 1001", quien, por cierto, estuvo trabajando en el SIE (Sindicato de la Industria del Espectáculo) de Barcelona cuando el cine fue colectivizado por los anarquistas en plena Guerra Civil. De ahí esa intención social tan inequívocamente libertaria, ésa que en 1958 es capaz de lanzar un mensaje ecologista tan actual como el de "Olvídate del coche y coge el autobús", cuando, al final, el padre (portentoso Umberto Spadaro, que traía consigo desde Italia lo mejor del Postneorralismo) entrega el 600 a su hija y a su yerno y vuelve a respirar tranquilo, sin tantas letras y tanto garage que pagar, al subir de nuevo al trolebús, en un final digno una de esas magnificas comedias de Mario Monicelli
Bien visto, ésta no es sino otra joyita más del cine español producida en la que fue su mejor época, el Franquismo. Y no lo digo yo lo dice el mismísimo Luis García Berlanga, que afirma que entonces había una industria en condiciones, buenos guiones, buenos actores y guionistas y directores que sabían torear a la censura mejor que Manolete en la plaza de las Ventas. Y no tanta tontería y tanta obsesión en copiar fórmulas de fuera (sobre todo a Hollywood) cuando aquí tenemos argumentos de sobra.

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