miércoles, 3 de abril de 2013

Alfonso X, padre de la lengua española


Alfonso X, retratado en sus famosos Cantigas.

Tal día como hoy, un 4 de abril de 1284,  murió en Sevilla Alfonso X, rey de Castilla, después de realizar una ingente labor en favor de la Cultura y la Lengua españolas que le ha reportado el epíteto de El Sabio. Monarca convencido del valor de los libros y por ello singular mecenas, no dudó en contratar a los mejores eruditos árabes y judíos, sabedor de que atesoraban una cultura superior a la suya, heredera de los romanos y los griegos; también fue un rey belicoso que no perdonaba a los musulmanes en el campo de batalla; su interés por la Cultura no le restaba tiempo para pugnar por el trono del Sacro Imperio Romano, convencido de su derecho a esta vieja corona, que no consiguió finalmente. Pero el mayor logro, sin duda, de este personaje ha resultado más perecedero que todos los castillos que pudiese conquistar: haber asentado los muros de la lengua y la literatura castellana. Se sabe que si bien no era autor de los libros que mandó traducir, sí los supervisaba personalmente, con lo que su labor correctora resultó decisiva a la hora de fijar la lengua castellana que nosotros, y muchos otros hispanohablantes, íbamos a tener. Pero, para saber cómo era ese español antiguo, lo mejor es mostrar un párrafo de la Estoria de España que mandó componer el rey Sabio, en el que ensalza de todo corazón a su país:

E cada una tierra de las del mundo et a cada provincia honró Dios en señas guisas, et dio su don; mas entre todas las tierras que Él honró más, España las de occidente fue; ca a esta abastó Él de todas aquellas cosas que omne suel cobdiciar. Ca desde que los godos andidieron por las tierras de la una part et de la otra probándolas por guerras et por batallas et conquiriendo muchos logares en las provincias de Asia et de Europa, assí como dixiemos, provando muchas moradas en cada logar et catando bien et escogiendo entre todas las tierras el más provechoso logar, fallaron que España era el mejor de todos, et mucho'l preciaron más que a ninguno de los otros, ca entre todas las tierras del mundo España ha una estremança de abondamiento et de bondad más que otra tierra ninguna. (...) España sobre todas es engeñosa, atrevuda et mucho esforçada en lid, ligera en afán, leal al señor, afincada en estudio, palaciana en palabra, complida de todo bien; non ha tierra en el mundo que la semeje en abondança, ni se eguale ninguna a ella en fortalezas et pocas ha en el mundo tan grandes como ella. España sobre todas es adelantada en grandez et más que todas preciada por lealtad. ¡Ay España, non ha lengua nin engeño que pueda contar tu bien! (...) Pues este regno tan noble, tan rico, tan poderoso, tan honrado, fue derramado et astragado en una arremessa por desavenencia de los de la tierra que tornaron sus espadas en sí mismos unos contra otros, assí como si les minguasen enemigos.

Manuscrito de la Estoria de España.


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