miércoles, 24 de noviembre de 2021

Los fantasmas del periódico



Ilustración Cristian Escobar
Ilustración Cristian Escobar

Hace cosa de un mes me llamaron del diario Ideal para proponerme una entrevista. Estaban preparando un suplemento especial para Halloween (para mí siempre será la Noche de los Difuntos y don Juan Tenorio). El motivo: años atrás publiqué “13 historias de fantasmas, casas encantadas y polstergeist”, (Dauro, 1999), un libro, en coautoría con Rafael Casares, especialista en zarandajas de este tipo. Yo firmaba bajo el seudónimo de Juan Arcos, porque no me interesaba en absoluto ser relacionado con temas en los que no creía. Sin embargo, el libro era un encargo. El editor quería que ayudara a escribirlo a Casares, experto en paranormalidad pero nefasto redactor. Y yo, en ese momento, estaba parado, así que acepté el que consideraba un trabajo alimenticio. Y el libro, aún plagado de supercherías, no quedó mal. Al menos resultaba entretenido y sus páginas erizaban el vello de muchos lectores, como lo haría un buen relato gótico. 

 Pues bien, más de 20 años después, alguien se acordó de mí por aquel libro. Gracias a la editorial, un periodista contactó conmigo y poco después, ahí estábamos el redactor, un antiguo fotógrafo de Ideal haciendo las veces de camarógrafo, y yo mismo, preparados para una entrevista; o, mejor, dicho, para una serie de declaraciones, alguna de las cuales, supuestamente, aparecería en la web del diario. Hablamos, durante unos 45 minutos, de varios casos del libro e incluso de alguno no incluido en él, del que yo tenía vagas referencias. Se me pidió opinión, sobre todo, del fantasma de la Diputación, el espectro más conocido de Granada, manoseado ya desde los tiempos del ínclito Jiménez del Oso, y al que dedicamos nada menos que 50 páginas, pues era el tema estrella y, consecuentemente, debía abrir el libro.

Llegado el día de jáloguin o jaloguín, que no sé bien cómo se pronuncia, eché un vistazo a la web del periodico. Y sí, había un gran despliegue pero apenas rastro de mí. Ni una sola imagen, apenas cinco líneas en las que se citaba una referencia que hice sobre el último verdugo de Granada, otro supuesto fantasma que ni siquiera era abordado en nuestro libro. En ella recomendaba ver el documental “Queridísimos verdugos” (1977) del gran Basilio Martín Patino, obra que recomendaba a todo el mundo. Pues bien, salvo que lo citó gracias a mí, el periodista demostró no conocer nada de aquella excepcional película. De hecho, Bernardo Sánchez Bascuñana, ejecutor granadino que presumía de serlo sin recato (que ya hay que tenerlos cuadrados, como decía Torrente), era retratado por el periódico como víctima de su propio sino y verdugo humanitario (¿?). Nada que ver con mis noticias, ni con lo que le dije al periodista.

Pero esta desinformación es pecata minuta en comparación con la vertida sobre el fantasma de la Diputación. En la amplia noticia sobre este caso se sostenía que el espectro corresponde al padre Benito, un cura que vaga desde hace más de cien años por un edificio de la calle Mesones, hoy catastro de la Propiedad. Pero, ¿por qué asociar a un religioso a un edificio civil construido en los años 70? La respuesta, en principio, es fácil: porque esta horrible mole de hormigón armado se alza sobre el solar de una antigua iglesia, la primera parroquia de la Magdalena (hay otra en la calle Gracia), y el supuesto cura era su párroco. Así lo aseguraba el parapsicólogo Juan Burgos, quien, fruto de sus “investigaciones”, pudo incluso esbozar un retrato robot del espectro, tras verlo fugazmente in situ. Eefectivamente, en la Navidad de 1986 Burgos se encerró, junto a otros supuestos investigadores, en el edifico encantado durante varias jornadas. Que era el padre Benito, se podía certificar porque, según él, el retrato robot fue reconocido por antiguos vecinos del barrio como el cura de la parroquia, al ser entrevistado en un programa de una televisión local. Aquellos testimonios parecían prueba suficiente para echar a rodar el mito. Gracias a un artículo aparecido casi tres años después en el diario Ideal, firmado por Juan Enrique Gómez, hoy el fantasma de la Diputación es ya ampliamente conocido no sólo en Granada sino en toda España.

Y todo estaría bien excepto por un pequeño pero esclarecedor detalle: que es imposible que el tal padre Benito existiese. Al menos no como párroco de la iglesia de la Magdalena, que fue desacralizada en 1836. Dicho de otro modo: nadie pudo conocer a un párroco de ese templo a no ser que viviese en 1836 o antes y tuviese aproximadamente doscientos años. Comenté esa evidencia al periodista quien, por supuesto, no la reflejó en su información. ¿Cómo hacerlos si fue su propio periódico quien más contribuyó a difundir el bulo (ahora, fake new), fiándolo todo a la palabra de un cazador de fantasmas y fantasma él mismo? Toma ya rigor informativo.

Se puede pensar que escribo esto por despecho, al no habérseme apenas mencionado en ese especial fantasmagórico de Ideal. Pues bien, admito que el primer farsante fui yo al escribir de algo en lo que no creía. Pero una cosa es aceptar un encargo cuando estás parado, como era el caso, y otra muy distinta engañar a toda una ciudad con informaciones que se saben espurias. Para fantasma, cierto periodismo.

Fotomanontaje basado en la ilustración de Andrés Soria para diario Ideal en diciembre de 1989.

 

No hay comentarios:

Los fantasmas del periódico

Ilustración Cristian Escobar Hace cosa de un mes me llamaron del diario Ideal para proponerme una entrevista. Estaban preparando un supleme...